G-boy

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¡te estoy observando!

domingo, 13 de abril de 2008

Eriel

Han pasado cosas gratas en mi vida, impensadas, estoy “pololeando”…oh, sí!...yo!!!... este tipo de eventos agradables, lamentablemente me hacen recordar a quienes no lo están pasando bien, hoy les hablaré de un “conocido”, no sé si llamarle amigo…talvez alguna vez lo fuimos, pero…ya hace años de aquello.

Lo llamaré Eriel, y nos conocimos porque nuestros padres nos inscribieron en el mismo jardín infantil. De pequeño me llamó la atención su rubia cabellera y ojos aguamarina, con el paso del tiempo su figura lozana se fue volviendo más y más atractiva a los ojos de los demás, aunque los caucásicos nunca han sido de mi gusto (y curiosamente, últimamente parecen ser mi karma). Siempre tuvo bastante éxito con las chicas, aunque claramente las chicas no eran del interés de Eriel. A él le gustaban los chicos, recuerdo cuando me lo contó, tardó horas en decirlo, demasiado rodeo, creo que supe lo que me contaría a los cinco minutos de empezada la charla, pero esperé hasta que lo dijera él. A mi me pasó igual la primera vez que se lo conté a alguien. Así que lo entendí.

En el fondo, Eriel siempre ha sido un joven de buenos sentimientos, pero la presión que sus adinerados padres han puesto sobre él y hay que decirlo, su circulo cercano también, han hecho que él tome malas decisiones. No importó a que colegio lo matricularan, Eriel nunca respondió satisfactoriamente, sus abuelos le pagaron un largo viaje por Europa a los 16 y al regreso, volvió totalmente enajenado y casi sin poder controlar su alcoholismo. Para esas alturas, en la mesa era consejo obligado: “no te juntes con Eriel”. Aún así, seguíamos charlando de vez en cuando. Creo que comencé a alejarme de él, cuando “Sombra” (otro chico del que ya hablaré) comenzó a compartir su gusto por la droga con Eriel. Ambos se hicieron muy dependientes el uno del otro y yo dejé de sentir la compasión que le tenía. Es más, me irritó comprender, que, mientras Eriel no aceptara su homosexualidad, nada, en su ostentosa vida lo satisfaría. Hace varios meses que no hablamos nada de nada, y de saludarnos de abrazo hemos llegado a simplemente a alzar nuestras cabezas en señal del respeto y cariño que alguna vez nos tuvimos. Confío en que algún día Eriel comience a aceptarse y a enderezar su camino, encantando lo ayudaría, pero mientras “Sombra” esté con él, será imposible, ya que es de las pocas personas que siendo amigo mío alguna vez, ahora me da asco y vergüenza haber compartido con él mi infancia y parte de mi juventud.

No sé si algún día Eriel lea esto, pero si llega a hacerlo, espero que sepa que esos días en que jugábamos a las escondidas en el jardín, sin imaginar lo que nos deparaba la vida, son recuerdos que aún atesoro y considero de los más gratos de mi vida. Confío que su vida repuntará. Hoy por la mañana lo divisé, junto a su hermana menor, parecían felices. Espero lo estén, porque lo que es yo… con esto del pololeo, estoy en las nubes, ya les contaré de eso, mientras, no desesperen mucho, pero sí extráñenme demasiado


Adios.

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