Ni me lo mencionen, estoy muy conciente de que cada vez tardo más en actualizar el Crisol. Pero es que, cada vez mi vida se torna más y más copada de labores y poco tiempo me queda para deleitar mis sentidos con las actividades que me gustan hacer. Aún así, aquí estoy y para hablarles de… chacha-chachaaan!...los besos y los abrazos, obvio!. ¿Qué les puedo decir?, me encanta besar, y creo tener bastante experiencia en ello, lo que me ha valido unos tantos “besas muy bien” los cuales creo ciertos, exceptuando solo a una persona, que me mintió en muchos aspectos, por tanto, pongo en duda todo lo que me dijo. Lamentablemente, por tanta “búsqueda de la perfección” he sentido que mis besos se han ido a la baja (sí, como el dólar) a pesar de que suelo ser muy selectivo. Me es inevitable pensar “¿Cuándo será el día que pueda besar únicamente una sola boca por un periodo considerable?”.No me agrada conocer gente, memorizar nombres, fechas, olores y sabores. No me gusta incrementar una lista, ya muy abultada para mi edad, simplemente quisiera chasquear mis dedos y que la persona indicada estuviera frente a mí y no se fuera jamás.
Los abrazos, los abrazos también son un tema, para mí, son el sistema de medida que tengo para saber cuando alguien realmente me gusta. Para explicarme mejor, les doy un ejemplo: “¿han notado que abrazar a vuestras madres es distinto a abrazar a cualquier otra mujer?, hay una calidez de por medio que lo hace especial, pues es una calidez semejante la que yo he sentido con algunas personas cuando estas me abrazan, tan poderosa que desearía que esos abrazos fueran eternos”
Hace ya un par de meses que no beso ni abrazo, es más, dejé de buscar príncipes azules o damiselas en peligro. Es verdad, sigo deseando encontrarlos alguna vez (eso no cambiaría ni con una tercera guerra mundial) pero, la diferencia es que, ya no hay ansiedad, si ocurre bien, si no, también…por lo demás, como dicen mis amigos, “Cuando uno menos busca las cosas, es cuando aparecen” y creo que es precisamente lo que me está pasando. Aunque muy pronto para saberlo, mientras lo averiguo, nos vemos, ustedes saben. No desesperen mucho pero, sí extráñenme demasiado.
Adios.

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